CUANDO NO NOS VISITAN LOS REYES

Todavía recuerdo cuando mi vecina me acusó de envidiosa porque develé a su hija menor el proceder de aquellos regalos que recibía cada 6 de enero, le dije que no se trataba de Melchor ni Baltasar, sino de sus propios padres… Al parecer la señora olvidó que mis ocho años no me permitían mal intencionar ningún comentario.

reyes_sepia.jpgLa celebración del Día de los Reyes Magos, cada 6 de enero, está resurgiendo en la sociedad cubana. Por estos días apenas se puede transitar por los departamentos de juguetes en las tiendas recaudadoras de divisas.

La tradición, que recuerda el pasaje bíblico de la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar, importada desde España por los colonizadores y aparentemente dormida durante los últimos años, parece hoy despertar. Pero el hecho histórico se asume de formas muy extrañas por los padres cubanos, los que en su mayoría ni siquiera les explican a sus hijos el origen de esta costumbre. Para muchos, la celebración es un pretexto para comprarle un presente a sus hijos con el propósito de que se sientan bien, no importa si saben o no qué tiene de particular la fecha.

El proyectsanta_claus.jpgo social cubano intenta fomentar  la igualdad y combatir las diferencias de clase. Misión difícil, casi imposible por estos días en que la globalización nos ataca por todos los flancos y los más avezados en la materia utilizan los fenómenos masivos para lucrar, para enriquecerse desde la venta de elementos que tienen su origen en las tradiciones de los pueblos. Tres reyes visitaron al niño Jesús en el humilde pesebre en que nació, los obsequios más allá del valor material, poseían una carga simbólica, de hecho la historia de este héroe bíblico así lo reafirma, Jesús creció pobre, humilde, desposeído, por lo tanto el oro la mirra y el incienso no son más que alegorías del servicio y la reverencia que estos reyes extranjeros querían ofrecer al hijo de dios.

¿CÓMO EXPLICAR QUE YA NO LOS VISITAN LOS REYES?

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Educar a los niños en el anhelo exclusivo de los bienes tangibles nunca trae buenos dividendos. Un obsequio imperecedero es la devoción, el cuidado. La complicidad en los juegos, las lecturas antes de dormir, los mejores besos, la amistad más allá de la condición de padres o madres son los mejores recuerdos que archiva cualquier persona, son las memorias que guardamos con celo, protegiéndolas del olvido. En mis 23 años apenas retengo la imagen de alguna que otra muñeca, sin embargo rememoro con nostálgica felicidad cómo abuela se dejaba maquillar, y no le molestaba que el resultado fuera casi un desastre, o cuando papi me leía antes de dormir los cuentos de Onelio Jorge Cardoso. No sé de otros reyes magos que esos.

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